Venció el miedo al miedo

Venció el miedo al miedo

La noticia este domingo en Francia fue que no hubo ninguna sorpresa, lo cual es una sorpresa después del estrepitoso fracaso de la demoscopia en el último año. El frente republicano creado en torno a Emmanuel Macron ha conseguido frenar el ascenso del Frente Nacional, que ya ha conseguido superar el techo de su fundador Jean Marie Le Pen en las presidenciales del 2002.

La gran coalición encubierta entre gaullistas y socialistas en torno al ex-ministro de economía, ha catapultado al hasta hace unos años desconocido Macron al Elíseo, convirtiendo a este antiguo banquero en el Presidente de la 2ª economía de Europa. Solamente entre los votantes de Jean-Luc Mélenchon, el candidato de la Izquierda insumisa, ha habido dudas sobre el voto útil para evitar que Marine Le Pen lograra ganar la segunda vuelta. Tras un referéndum interno, la posición oficial de la militancia optó por el voto nulo o en blanco como protesta, con una división casi igual entre esta opción y las otras dos.

 

Y es que finalmente la candidata ha acabado en tercera posición, por detrás del 65% de votos válidos del flamante Presidente y el 25% de abstención, la más alta desde 1969. La suma de ésta con los votos en blanco y nulos demuestra que la izquierda ha acudido a votar bajo el lema “Ni patria ni patrón, ni Le Pen ni Macron”, aunque según diversos sondeos ha optado por acabar tapándose la nariz y votando al segundo, siendo la derecha gaullista el principal granero de votos del FN tras las elecciones del 23 de abril.

 

Pese a una campaña para la 2ª vuelta paupérrima a nivel de propuestas, a Macron le ha bastado con agitar la bandera del miedo contra el fascismo para ganar. El miedo al miedo. Ni la enorme movilización en su contra por parte de varios sindicatos -hábilmente aprovechada por Le Pen, erigiéndose como la candidata del pueblo y los trabajadores- ni las dudas sobre su experiencia han frenado al que muchos consideran el Albert Rivera francés. Sólamente después del último debate, este antiguo estudiante de Filosofía consiguió remontar en los sondeos al perder la candidata del Frente Nacional más de 3 puntos de apoyo.

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Emmanuel Macron celebra su victoria con sus seguidores en el Louvre/PHILIPPE WOJAZER / POOL (EFE)

Macron saltó a la escena pública tras la victoria de François Hollande en 2012, siendo fichado como asesor económico en la oficina presidencial. Pero su consagración llegó en verano de 2014 cuando en el gobierno del Primer Ministro Manuel Valls fue nombrado como responsable de la cartera de Economía. No fueron pocos los que, desde el ala izquierda del PS, criticaron que se eligiera a un banquero socioliberal -según algunos- para llevar una de los Ministerios más importantes durante el primer gobierno de un socialista desde los años 80.

 

En una etapa marcada por el terrorismo y el estado de excepción en el que se encuentra Francia desde los atentados del 13 de Noviembre de 2015, Macron ha conseguido agitar las calles por culpa de su reforma laboral. Sólo a unos meses de que el mundo mirara hacia Francia por la celebración de la Eurocopa 2016, sindicatos y ciudadanía llenaron las calles en las mayores movilizaciones que se recordaban desde mayo del 68, sentenciando así la carrera política del presidente Hollande y aquel que fuera designado como su sucesor.

 

Aupado por los medios y numerosos dirigentes del Partido Socialista, ante las dudas tanto en dicho partido como en Les Republicans, el nombre que adoptó la antigua formación de centro-derecha de Chirac conocida como UMP anteriormente – decide presentar primero su formación política “independiente” y en segundo lugar su dimisión como Ministro en agosto de 2016 para postularse después como candidato a la Presidencia. Sus opciones fueron creciendo tras las derrotas en las primarias del expresidente Sarkozy y el centro-izquierdista Valls. Ante los escándalos de corrupción de Fillon y el débil apoyo por parte del aparato socialista a Hamon, el espectro ideológico desde la derecha gaullista al centro-izquierda acabaron por aferrarse a él como defensor del sistema.

 

No son pocos los analistas y políticos que consideran que el discurso de EM! – acrónimo de En Marche! y del nombre de su fundador -, basado en “más Europa, más liberalismo económico” puede provocar un efecto de “pan para hoy y hambre para mañana”, que aumente el descontento de la población y provoque que en 2020 la llegada de Marine Le Pen al Elíseo sea esta vez inevitable. El apoyo por parte de los 3 grandes poderes fácticos de Francia (medios, patronal y oligarquía política) pueden jugar en su contra a largo plazo, especialmente si, como señalaba Marine en campaña, cede ante las exigencias del gran capital, Bruselas y Berlín.

Después de convertirse en el Presidente más joven de la V República francesa, Macron ha logrado maquillar la quiebra del sistema bipartidista francés frenando la llegada de los populismos. Su próximo gran reto, las elecciones legislativas de mediados de junio, en las tendrá que hacer malabares entre socialistas y conservadores para conseguir apoyos en la Asamblea Nacional, con la incógnita de hasta dónde podrán llegar las fuerzas de la izquierda real y el Frente Nacional después de las presidenciales. Una suerte de tercera vuelta presidencial para la que la nueva estrella política europea ya debe trabajar a contrarreloj. Por ella pasan sus opciones de tener una legislatura más o menos cómoda.

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