Por qué #CeltaEnVigo

Por qué #CeltaEnVigo

El pasado viernes 7 Carlos Mouriño lanzó la bomba: Su decisión como máximo accionista, dueño y presidente del Real Club Celta de Vigo de llevarse el club (o al menos sus instalaciones deportivas) de la ciudad olívica. Desde ese momento, el celtismo -salvo Abel Caballero, al menos hasta mayo, – inundó las redes sociales con sus opiniones sobre el tema, el más importante en la historia del club probablemente. Por lo tanto, siendo el debate más que necesario, he intentado ir más allá y no quedarme en los 140 caracteres o la búsqueda del like fácil.

Algunos ya me habréis leído, a medio camino entre el cachondeo y el tono serio opinando sobre el tema, pero me gustaría explicar por qué defiendo tan fervosamente un #CeltaEnVigo.

Por historia e tradición

El motivo menos racional y aún así, de los que más pesa. Porque para las generaciones de celtistas desde hace casi 100 años, el binomio Celta-Vigo/Balaídos es inseparable. Bajar andando por la calle del fundador del Club viendo Tribuna iluminada, el Lagares creciendo e inundando su valle, las bufandas y banderas celestes en los balcones de Coia y Florida…podría pasarme todo el artículo enumerando elementos que forman parte del patrimonio etnográfico vigués y celtista. Quizás los últimos reductos contra el odiado fútbol moderno que nos quedan. Un legado casi centenario que podría frenarse con un estadio más frío en las afueras.

Balaídos como motor económico

Mouriño tiene razón, el Estadio Municipal tiene una capacidad generadora de riqueza que pocas instalaciones tienen. Mientras el presidente busca que ese beneficio redunde en el club -y por ende, en sus bolsillos o en el de alguno de los posibles compradores- en la actualidad mantiene abiertos más de 20 bares y bocaterías en las inmediaciones del Estadio. Si bien algunos de ellos podrían sobrevivir en un contexto diferente, gracias a los empleados de Citroën o los propios vecinos del estadio, para la gran mayoría de los mismos el Celta es el factor diferencial que les permite hacer una caja importante como poco 2 veces al mes. Estamos hablando ya de decenas de puestos de trabajo que se perderían, y una más que probable depresión de todo el barrio como ya ha sucedido en las inmediaciones del antiguo Hospital Xeral desde el traslado al Álvaro Cunqueiro.

Crónica de un cuento

No me extenderé en este apartado, ya que Guada Guerra ya hizo hace unos días una recopilación a base de hemeroteca del Caso Mouriño desde comienzos de temporadas en este genial hilo de Twitter. A vosotros os corresponde considerar qué titulares fueron verdad, cuáles una media verdad, un globo sonda o una mentira para preparar el terreno. Desde que el presidente aseguró que querían “arraigar el club en Vigo para evitar su marcha” hasta la afirmación del viernes de que “no nos vamos, nos echan” han pasado muchos meses de negociaciones y propaganda por las dos partes. Las relaciones entre Caballero y Mouriño han sido casi paralelas desde su llegada hace 10 años a Concello y Casa Celta, como explica genialmente Marcos L. Bacariza en el siguiente vídeo:

Como dijo en privado Mouriño, la venta de Balaídos puede “suponer alguna pequeña ilegalidad“, pero que al fin y al cabo son ilegalidades. El presidente cita la venta del Benito Villamarín al Betis en 1961 como ejemplo a seguir, aunque la legislación al respecto sea distinta. Para poder explotar Balaídos comercialmente, debe cambiarse el uso que tienen sus terrenos, actualmente dotacionales según el PXOM.

El problema es que el actual Plan del 2008 se encuentra anulado por la Justicia, y la Lei do Solo express no contempla cambios en esta zona, como sí lo hace para otros proyectos como la estación intermodal o la Ciudad de la Justicia en el antiguo Xeral. Por lo tanto, Mouriño está exigiendo inmediatamente -chantajeando, más bien- la elaboración de un nuevo Plan Urbanístico acorde a sus intereses que llevaría, como poco, 6 años. Y eso si después no es echado abajo nuevamente por irregulariades como el último de 2008.

Gradas nuevas, gradas vacías

Uno de los principales argumentos esgrimidos a favor del nuevo estadio sería su comodidad y cercanía, lo que facilitaría un mayor número de espectadores. Aunque si existe una correlación entre estos factores, el hecho de llevarse un campo fuera de la metrópoli suele conllevar su despoblamiento.

El caso del RCDE Stadium es el paradigma en estos casos: Un campo nuevo, en propiedad, cómodo, bien comunicado y explotado comercialmente por el propio club. Sin embargo, los pericos en tan solo 5 años en su nueva casa perdieron un 30% de sus abonados. Y hoy en día, casi 10.000 socios no acuden habitualmente a su asiento por partido. En un momento en el que el celtismo lleva meses señalando la caída de espectadores por partido y socios por temporada, el traslado podría suponer una estocada definitiva.

El camino al campo siempre es especial…y esencial

Uno de los fuertes de Balaídos es que, pese a estar relativamente alejado del centro de la ciudad y las estaciones de transporte -las de tren, autobús y marítima- se encuentra integrada en una ciudad dentro de otra de 100.000 habitantes, la que forman los barrios de Coia, Navia y Florida. Esto facilita una mayor afluencia al campo por parte de estos vecinos, que pueden ir desde pequeños andando al mismo, y un menor impacto en el tráfico o menos problemas para llegar al mismo, quitando las cuestas presentes en todo Vigo.

El bueno de @CedeLioenRio preguntaba hace unos días al celtismo cómo se desplazaba normalmente al estadio:

Aunque los resultados dan como ganador al coche/moto, éste debería ser sólo el primer paso para estudiar un tema tan importante. Cualquiera que haya cogido una de las menos de 10 lanzaderas de Vitrasa que hay al acabar el partido sabe que es un servicio más que ineficiente: 1 hora desde que acaba el partido hasta que atraviesas la ciudad, sin espacio apenas para respirar de pie en el mismo, ni ningún tipo de bonificaciones respecto al transporte regular. Normalmente, el autobús urbano acaba usado únicamente por los jóvenes, adultos y ancianos que no tienen más remedio al no tener vehículo privado ni nadie que los lleve.

En el autobús interurbano entran en escena las peñas: Al ser normalmente autobuses a un precio muy asequible (2€ ida y vuelta desde Santiago, por ejemplo) y realizarse un servicio de puerta a puerta, son las grandes favorecidas con un Estadio a las afueras, al ahorrarse el tráfico de entrar en la ciudad y disponer de mayor espacio para esperar a la salida. Sin embargo, debemos de tener en cuenta su peso correctamente: Al término de cada partido, podremos contar unos 20 autobuses aproximadamente, la mayoría de ellos de tamaño estándar, es decir, de unas 55 plazas. Con una simple multiplicación nos damos cuenta de que este colectivo, como se ve en la encuesta, representa unas 1.000 y pico personas en el mejor de los casos.

¿Pero entonces qué hacemos con el coche?

Aquí damos con el principal problema de Balaídos para muchos usuarios, más allá de la lejanía de las gradas: la falta de aparcamiento. Éste además se ha visto agravado en los últimos partidos desde que la Policía Local ha dejado de hacer la vista gorda con aparcamientos habituales como el de la Avda. de Citroën. Las pocas alternativas que han quedado son los leira parkings que hay entre Florida y Fragoso o en la Calle Pablo Iglesias. En el mejor de los casos, el aparcamiento del Alcampo en Coia suele llenarse si el horario lo permite.

Esta demanda fue de las principales bazas del proyecto para la remodelación del campo, que incluiría en la nueva grada de Marcador un párking de un millar de plazas, claramente insuficentes. Para conseguir financiamiento para el mismo, el Concello solicitó a Zona Franca que colaborara, pudiendo usarlo para sus empleados los días que no hubiera partido, beneficiándose de la caja los días que lo hubiera.

Pese a ello, el bloqueo de Zona Franca y por lo tanto de la Xunta ha sido total, siendo habituales las quejas de Caballero asegurando que mientras Concello y Deputación -ambos bajo mandato socialista- colaboran con la reforma, otras instituciones no lo hagan. Es curioso porque este tercer actor poco se tiene en cuenta y puede salir beneficiado de la disputa si finalmente se ejecuta la mudanza.

RC Cerca de Vigo: Mos, Ponteareas, Aldán…

Desde que en otoño saltaran por los aires las relaciones entre regidor olívico y Presidente, la alcaldesa de Mos Nidia Arévalo se ha mostrado siempre como la más receptiva con el Celta. La regidora del Partido Popular, que llegó al bastón del mando gracias a un tránsfuga en 2008, lograría apuntarse una victoria muy importante ante Abel Caballero y el PSOE, algo que escasea en el Área Metropolitana para los populares.

Para los profanos, Mos se trata de una ciudad-dormitorio de 15.000 habitantes que si bien se encuentra bien comunicada -gracias a la A-9/AP-9 y la A-52 es uno de los municipios del Estado con mayor densidad vial– su complicada orografía y urbanismo primordialmente rural dificultan encontrar unos terrenos capaces de acoger al Nuevo Estadio, Ciudad Deportiva y zona comercial.

Las otras opciones que se han escuchado serían Ponteareas -lugar de nacimiento de Abel Caballero, casualmente- a 30km por la A-52 de Balaídos; y Aldán, a la misma distancia pero en este caso atravesando Vigo, cruzando Rande y tomando el Corredor do Morrazo. Este último, surgió a través de una propuesta del único concejal de Cangas Decide escasos minutos después del anuncio de Carlos Mouriño, por lo que su recorrido está por ver.

Vigo aún no es un Área Metropolitana

Y es que pese a haber intentado constituirse como un Área Metropolitana el pasado diciembre, a efectos prácticos sigue muy lejos de poder ser algo parecido. Sería de hipócritas negar que todos los concellos mencionados no están dentro de la conocida como área de influencia viguesa, pero no existen apenas opciones de transporte para realizar desplazamientos no-radiales hacia la capital.

Se habla de crear un estadio con múltiples líneas que lo conecten con el resto de ciudades, con frecuencias decentes, cuando dicha infraestructura ya estaría a medio hacer para los desplazamientos a Vigo y por ende, a Balaídos. Además, podríamos ocurrir como en el caso del nuevo estadio el Atlético de Madrid, que no tiene garantizados unos nuevos accesos acordes a la capacidad de La Peineta para el inicio de temporada, con el consiguiente saturamiento del barrio.

Caballero y la última cruzada

Si para algo tiene facilidad el Alcalde de alcaldes de España es para buscar causas que puedan significar un ataque hacia Vigo y por extensión -o metonimia- hacia su persona. El aeropuerto de Peinador o el nuevo Hospital Álvaro Cunqueiro ya fueron algunos de sus caballos de batalla, pero con Balaídos ha encontrado un quebradero de cabeza mayor de lo esperado. Después de la llegada de Carmela Silva a la Deputación de Pontevedra en 2015 la reforma parecía ya encarrilada, pero desde entonces los problemas técnicos en los plazos o de financiamiento como en el caso de Zona Franca han ido minando su credibilidad.

Ahora ya no se enfrenta al malvado Feijóo de Santiago si no que tiene como rival al hasta hace unos meses valorado como mejor presidente de la historia del club. Dentro del celtismo los críticos con Mouriño lo siguen viendo con reticencia, pero su imagen en la ciudad -su auténtico granero de votos- es lo que le puede dar confianza para continuar con su pulso.

Después de presentar un convenio muy similar a una venta con la unanimidad del Pleno -incluidos PP y Marea- habrá que ver cuál puede ser su siguiente jugada, sobre todo después de negar categóricamente que Balaídos no será vendido mientras el sea Alcalde, algo apoyado también por el resto de formaciones políticas locales, a excepción de Ciudadanos.

Ciudad Deportiva: el detonante

La ampliación de la Ciudad Deportiva de Candeán fue una de las primeras reclamaciones de la era Mouriño, apoyándose en el enorme peso de la cantera en el equipo. Con el paso de los años, los canteranos han ido vendiéndose o no han llegado al primer equipo, pero A Madroa ha seguido generando talento pese a haberse quedado pequeña ante la imposibilidad de comprar terrenos adyacentes.

Valladares, Bembrive….incluso Coruxo. Año tras año las propuestas del club fueron frenadas bien por la normativa urbanística -como en el caso de Balaídos que comentábamos- o por la oposición de las Asociaciones de Comuneros. Tras diez años de palos en las ruedas, el presidente vio irrealizable su deseo de inaugurar la nueva Ciudad Deportiva antes de jubilarse.

En esta ocasión sí que defiendo la postura de Mouriño, salvo que pretenda utilizar el Estadio como chantaje o moneda de cambio para conseguir dichas instalaciones. Una década perdida para poder consolidar la cantera celeste como una de las mejores de España es un precio demasiado alto.

La marcha de los campos de entrenamiento fuera de Vigo no sería tan traumática: Deportivo (Abegondo), Atlético (Majadahonda), Real Madrid (Valdedebas) o Barcelona (Sant Joan Despí) cuentan con ciudades deportivas modernas en municipios limítrofes, aunque los dos últimos casos la trama urbana es continua prácticamente hasta los mismos. De todos modos, la localización actual de A Madroa la hace a efectos prácticos no viguesa, ya que el transporte hasta la misma es testimonial -1 línea con una frecuencia por hora- siendo realizados los desplazamientos por parte de jugadores, prensa y curiosos en coche hasta el mismo.

Concluyendo:

El celtismo se encuentra entre una lucha de poderes y egos -Celta y Concello, Empresa y Administración Pública, Mouriño y Caballero- del que saldrá una decisión de la que dependerá su futuro económico, deportivo y social. Por lo tanto, no puede caerse en razonamientos de 140 caracteres -como asegurar que igual que vamos a otros concellos a la playa, podemos ir a otros al campo; cuando en un caso huimos de la saturación y en el otro nos interesa una mayor afluencia-. Tampoco se debe caer en una guerra civil en la que cada uno defienda su trinchera sin hablar con la otra.

El problema es que aquí el celtismo, poca voz tiene -Federación de Peñas dependiente del club, sin grandes grupos críticos organizados- y mucho menos voto. Dependemos del diálogo y la buena voluntad de las 2 personas que han marcado la historia de los últimos 10 años en el área de Vigo -quizás, con Feijóo y su medalla de bronce en ese ránking como invitado- para que se sienten a negociar y buscar una solución a esta disputa que está amargando la temporada de mayor nivel y más ilusionante de los últimos 15 años. Por el bien del celtismo de hoy y el del mañana. Y, ojalá, por un #CeltaEnVigo.

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