Algo huele a podrido en Inglaterra

Este jueves 23 de junio se celebra en Reino Unido y demás territorios europeos de la Commonwealth el referéndum por el Brexit, es decir, su salida de la Unión Europea. Cabe elogiar siempre la cultura democrática anglosajona como ya se demostró en el referéndum sobre la independencia de Escocia -aquí no veremos a ningún defensor del “Remain” alegando que como incumbe a toda la UE, debemos votarlo todos; vaya – aunque eso no disimula su criticado sistema electoral ni otros puntos oscuros.Pero esta consulta presenta una cantidad de contradicciones que hace aún más compleja una decisión que nos afectará bastante más que la importancia que le estamos dando. Recordemos que RU no es ni mucho menos miembro fundador de lo que fue primero la CECA y después la CEE, y siempre se han mostrado euroescépticos, bien por un complejo de superioridad al verse más cerca de sus primos americanos o por un sentimiento de nostalgia de lo que fue el gran Imperio Británico hasta las dos Guerras Mundiales, siendo desplazado ahora por el poder de Berlín y París.

Los principales motivos de la campaña del Brexit a favor de la salida son dos: Por un lado, consideran a Bruselas y la Unión como un gigante burócrata, intevencionista y cuasi marxista; que amenaza sus intereses y prosperidad, especialmente los de la City de Londres, ese gran paraíso fiscal en uno de los corazones de Europa. Es curioso porque desde el Sur de Europa la visión es completamente contraria: los países que hemos sufrido el austericidio de la Troika la vemos como una organización neoliberal al servicio de las grandes corporaciones.

El otro gran motivo es la inmigración. Un país que desde los años 50 ha acogido a millones de musulmanes, ciudadanos británicos de pleno derecho; y en los últimos años sobretodo inmigrantes del Este de Europa tiene brotes de xenofobia contra los polacos y los posibles refugiados sirios que lleguen. Estos son explotados por el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) y su líder Nigel Farage, que se hizo famoso en la Eurocámara por sus discursos liberales en lo económico pero racistas. Este discurso de ultra-derecha que utiliza Trump en EEUU, Le Pen en Francia o AfD en Alemania como ya comentamos hace un mes también ha calado en Gran Bretaña. Incluso el candidato del Partido Conservador a la alcaldía de Londres, el hijo de magnate Zac Goldsmith basó su campaña en el miedo y la intolerancia, lo que provocó su derrota contra Laborista, musulmán e hijo de conductor de autobuses,  Sadiq Khan.

Los mayores partidarios del Leave son entonces el UKIP, pequeños partidos marginales(como los comunistas ingleses) y un sector muy fuerte del Partido Conservador. Los tories se encuentran divididos entre la permanencia, encabezados por el Primer Ministro David Cameron y su nuevo modelo de relación negociado con Bruselas; y el ala más derechista del partido que lidera el ex-alcalde de Londres Boris Johnson. Una victoria del Brexit provocaría un golpe muy duro al ejecutivo actual y podría provocar la llegada de un nuevo inquilino a Downing Street.

Existe también una controversia en Escocia, tradicionalmente más socialdemócrata y europeísta que la conservadora Inglaterra. Si uno de los principales argumentos que provocó la no-independencia en el referéndum de Septiembre de 2014 fue que provocaría la salida de la UE, una salida del RU al completo daría legitimidad a los nacionalistas escoceses (SNP) para solicitar un nuevo referéndum y permanecer así en la Unión.

También se encuentran en una situación comprometida los laboristas. Parecía que con la llegada de Jeremy Corbyn como nuevo líder quedaban atrás las políticas de la época Blair y el partido volvería a la izquierda tradicional. Pero el rechazo a la xenofobia de la campaña del Leave y la mayoría pro-UE que hay dentro del partido provocaron que el cambio de planteamientos del diputado. Incluso el jovencísimo escritor y periodista Owen Jones, una de las estrellas  del pensamiento de izquierdas en Europa ahora mismo, pasó de ser euroescéptico y favorable a un Lexit -de la izquierda, left- a defender una reforma desde dentro para evitar nuevos bochornos como el trágala al gobierno de Tsipras el verano pasado o la crisis de los refugiados. Curiosamente el mismo camino que ha seguido su amigo Pablo Iglesias y Podemos en España, aunque estos en aras de la “transversalidad y poder representar una mayoría social”.

Hay dos factores más allá de los económicos que van a determinar el resultado de la consulta. El primero, una cuestión generacional. Las encuestas revelan que los mayores de 55 años son los más partidarios de la salida -2 de cada 3- mientras que los jóvenes son los más europeístas. Serán los pensionistas los que decidan el futuro de las generaciones británicas, las que padecerán los efectos a largo plazo, que incluso los partidarios del Leave reconocen que serán perjudiciales. Esto reabre el debate sobre la edad mínima para votar que sacó a la palestra ERC hace unos meses en España y que demuestra un conflicto de intereses, ya no de clases; sino de genereaciones.

El segundo, un cisne negro, y no por la película. Un cisne negro es un acontecimiento repentino que puede cambiar el resultado de unas elecciones -el 11M pudo influir en las generales españolas de 2004- y sin duda alguna el asesinato de la laborista Jo Cox, defensora de la permanencia; a manos de un partidario del Brexit de extrema derecha. La conversión de la diputada en una suerte de Lady Di de la causa está volcando las encuestas y las casas de apuestas a su favor. Y es cuanto menos….sospechoso. No son pocas las voces que señalan que el ataque es completamente contraproducente para los intereses del asesino -un demente alentado por el extremismo, comparable a cualquier yihadista no lo olvidemos- y justo en un momento clave. Muchos afirman que podría ser una operación de falsa bandera como las de la Operación Gladio durante la Guerra Fría en Europa. ¿Especular con el cadáver aún caliente es una falta de respeto? Sin duda. Pero ahí tenemos a los mercados como siempre para demostrarnos que para inhumanos, siempre están ellos.

 

 

Pase lo que pase en la Pérfida Albión nos afectará..y para mal, como señala Alberto Garzón en el Financial Times hoy. El Brexit puede dejar a los miles de españoles que trabajan allí en un limbo legal de aquí a unos meses y dar alas una extremada derecha que nunca había sido tan fuerte, y la victoria del modelo de Cameron creará un Reino Unido más aislacionista y una UE con condiciones aún más duras para los países más débiles.

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